El Internet del Aire Limpio

Published by Telefónica IoT Team IoT General, Industry, Smart Cities

El problema de la contaminación urbana se ha vuelto acuciante para las ciudades que tienen más dificultades para controlar sus emisiones y, como consecuencia, está en juego la salud de millones de personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), dependiente de la ONU, estima que 8,2 millones de personas mueren cada año a causa de la contaminación, causando las dos terceras partes de las muertes por entornos insalubres. Margaret Chan, Directora General de la OMS lo resume de la siguiente manera: “los entornos saludables conllevan que haya poblaciones más sanas”. Es así de simple.

Como suele ocurrir, se intenta buscar maneras de que la tecnología resuelva (o al menos mitigue) el problema. El IoT se usa en general como un facilitador de soluciones complejas y para automatización de tareas con un elevado nivel de trabajo manual. Muchas veces el propósito del IoT no consiste sólo en mejorar lo ya existente, sino en crear, casi desde cero, sistemas nuevos para recopilar datos y extraer las conclusiones más relevantes.

La gente se organiza y actúa a través del crowdsourcing

Hace un par de años hablamos de un proyecto interesante de calidad atmosférica llamado Clarity. Consiste en un sensor con forma de llavero que puedes llevar en cualquier parte, desarrollado conjuntamente por ingenieros de Harvard y Berkeley.  Clarity usa la conexión del móvil para compartir los datos recopilados por el sensor de manera anónima y crear mapas de calidad del aire. Ha sido diseñado para ser usado en entornos urbanos muy contaminados como las grandes urbes de México, China o India, donde expertos de la OMS han calificado algunos episodios de contaminación extrema como “similares a un invierno nuclear”.

Otra iniciativa es el Air Quality Egg, un sensor ovoide, que comenzó como una iniciativa en Kickstarter y se ha convertido en un producto comercial. Este proyecto tiene un marcado carácter open source y colaborativo. Los datos que recopila el sensor (monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno) se transmiten vía WiFi y son compartidos con cualquier usuario que consulte sobre la calidad del aire registrada por un “huevo” en particular.

Otro ejemplo es Plume Labs, que ha creado una app que genera informes sobre calidad del aire con previsiones para ayudar a que los usuarios sepan que zonas contaminadas deben evitar. Han experimentado además con una bandada de palomas conectadas por IoT (a la que han bautizado como la Pigeon Air Patrol) para que volara sobre Londres y alrededores registrando los niveles de ozono, compuestos volátiles o dióxido de nitrógeno. La experiencia ha servido además para concienciar a los londinenses sobre el peligro invisible que supone la contaminación del aire.

Sin salir de Londres encontramos el proyecto BuggyAir, que  requiere de la ayuda de madres y sus hijos: se recurre a dispositivos IoT instalados en los carritos de bebe para determinar la calidad del aire. Mediante GPS y acelerómetros, se registra de manera precisa su geolocalización y si el bebé está siendo paseado o está a bordo de un vehículo. La información se descarga de manera programada para generar mapas dinámicos sobre la calidad atmosférica, ayudando a los investigadores a estudiar patrones de contaminación. De esta manera, proporcionan a los padres datos relevantes sobre “zonas calientes” donde aumenta la contaminación y que por tanto deben evitarse cuando se va con los niños. Otras iniciativas de wearables, como la startup Tzoa, proporcionan información adicional como, por ejemplo, el nivel de exposición ultravioleta.

La calidad del aire, un desafío para las Smart Cities

Las Smart Cities también pueden liderar iniciativas de aire limpio. La empresa israelí Breezometer ofrece a las Smart Cities una plataforma big data basada en algoritmos que combinan información procedente de imágenes vía satélite, datos meteorológicos, datos del tráfico, datos de las estaciones meteorológicas y los datos de los mapas GIS para ofrecer una solución completa. A través de esta información y gracias a un algoritmo de dispersión que se actualiza cada hora, la plataforma Breezometer proporciona a los responsables información fidedigna en tiempo real. Esto permite informar a los ciudadanos y tomar decisiones coherentes para preservar la mejor calidad del aire posible.

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