El Derecho y aspectos legales del Internet de las Cosas (IoT)

Published by Telefónica IoT Team IoT General

Las tecnologías emergentes normalmente se ven limitadas por la legislación y las regulaciones vigentes ya que al ser disruptivas suelen desafiar los límites previamente establecidos. El IoT y m2m no son excepciones a esa brecha legislativa que varía además de país a país y de industria a industria.

Queremos que este post sirva como introducción al Internet de las Cosas para abogados con un perfil tecnológico (o un interés en sistemas de información) y para que nuestros lectores más habituales conozcan en qué temas debe variar la legislación en vigor para adaptarse al IoT.

La gente que lea esto y sea totalmente nueva en este campo puede visitar dos de nuestros posts más relevantes: ‘¿Cuál es la diferencia entre m2m e IoT?' [en inglés] y ‘m2m, NFC; RFID, Big Data, Wi-Fi… Qué es qué en IoT’. Ambos dan suficiente información sobre el Internet de las Cosas para entender que lejos de ser una moda pasajera, IoT es una revolución tecnológica que está invadiendo todos los aspectos de nuestra vida diaria y que nos encaminamos inexorablemente hacia un mañana dónde todo estará conectado.

¿Cómo trata el derecho un campo tan fascinante pero a la vez tan amplio y heterogéneo que se sofistica cada día más?

La legislación sin duda deberá tratar antes o después situaciones nuevas que aborden los desafíos que se abren para la “privacidad, seguridad, propiedad de los datos (incluyendo los datos agregados) y la responsabilidad legal derivada”, indica Barbara Murphy, de Morgan Lewis en The National Law Review.

Cada tecnología del mundo IoT presenta desafíos diferentes. Con Big Data la preocupación reside en los derechos que se tienen para utilizar y explotar la información recogida, en asuntos como la protección de datos personales y en restricciones propias del acceso a información sensible por motivos legales, por derecho de uso, por propiedad de los datos y por protección contra el robo o mal uso de los datos.

Otras tecnologías relacionadas, como m2m, son extensiones de servicios de telecomunicaciones ya existentes y por tanto ya tienen un marco legislativo firme sobre el que se puede legislar. Regulaciones sobre roaming internacional, derechos de acceso universal, o temas técnicos como equipos móviles para dotar de cobertura o legislación sobre despliegue de antenas están en pleno desarrollo para adaptarse a las nuevas posibilidades que ofrecen los avances tecnológicos. Así pues se están incluyendo nuevas aplicaciones donde no sólo las personas envían o reciben llamadas, datos o mensajes de texto sino que también lo hacen elementos tecnológicos de lo más diverso: desde camiones (fleet management), coches (connected car), inventario de bienes (asset tracking), máquinas de vending (vending conectado) o tanques de combustible (tank telemetry) por nombrar algunos ejemplos.

La revisión legislativa necesaria puede ir desde cambios normativos hasta redactar nuevas leyes por lo que la manera de abordar estos temas tan interesantes varía (y cada uno arroja cuestiones a debatir diferentes).

Volvo, por ejemplo, tiene una marcada tradición de usar la tecnología para crear valor. Su tecnología vehículo a vehículo (v2v) aprovecha comunicaciones m2m para compartir de manera anónima información hiper-local sobre condiciones de tráfico y de meteorología entre vehículos. Esto puede suponer un impacto muy relevante y positivo en las estadísticas de accidentes. Sin embargo para modificar las condiciones en vigor la tecnología disruptiva siempre supone un desafío a la legislación vigente que debe adaptarse para aclarar aspectos como si los usuarios tienen derecho a conducir sin revelar su localización o si prevalece un bien colectivo superior.

La cantidad de temas que se abren a debate no tiene fin. ¿Debe poder denunciarte tu coche si vas demasiado rápido? ¿Pueden los fabricantes monitorizar los productos una vez vendidos para ofrecerte un mejor servicio posventa? ¿Pueden fabricantes compartir tus datos personales para ofrecerte un mejor servicio? ¿Puede un coche conducir por ti? ¿Qué información es segura de alojar en un wearable? Si un vehículo sin conductor (coche autónomo) y un vehículo con un conductor humano colisionan, ¿de quién es la responsabilidad? ¿Dónde están los límites del marketing contextual? Y así muchos más debates.

Hay un equilibrio muy delicado que debe conservarse entre buscar los beneficios para el usuario, respetar sus derechos y preservar la responsabilidad corporativa que ha de redefinirse. Las antiguas normas se adaptan o se rehacen. No tenemos la opción de ignorar estos asuntos y los abogados son los máximos interesados en tener las máximas garantías jurídicas para consumidores y empresas con cualquier avance tecnológico. Por suerte hoy en día hay bufetes de abogados  especializados en asuntos tecnológicos que están preparados para liderar los procesos de cambios legislativos del Internet de las Cosas.

Telefónica IoT Team