El IoT para un transporte más eficiente

Published by Telefónica IoT Team IoT General, Smart Mobility

Cuanto más grande es una ciudad, más difícil es gestionarla. A día de hoy, nuestras monumentales urbes albergan a cientos de miles, cuando no millones, de personas que se desplazan a todas horas. Asegurar la limpieza, la eficiencia energética y la eficacia a la hora de mover a tanta gente es un auténtico reto. Ante grandes problemas lo mejor es trabajar con soluciones sofisticadas. Que es justo lo que ofrece el Internet de las Cosas: las soluciones que necesitábamos para crear un mundo palpitante, vivo y mejor.

Bienvenidos al “transporte conectado”

La evolución del IoT en el mundo del transporte ha sido siempre más discreta, o puede que íntima, según se mire. Hasta hace relativamente poco, y al contrario que en otros aspectos tecnológicos relacionados con el día a día, no se veían claros los beneficios del Internet de las Cosas en un medio de transporte. Pero a medida que avanzamos, aviones, coches, autobuses o trenes están comenzando a obtener beneficio de las nuevas soluciones tecnológicas. Ahora, el concepto de “transporte conectado”, o Connected Transportation, es una realidad que afecta a todo tipo de medios. Se espera que en los próximos años más de 290 exabytes de datos se produzcan sólo en el sector de los coches inteligentes, por ejemplo. El transporte conectado ofrece grandes promesas: desde una mejora sustancial en la eficiencia del transporte a servicios adicionales que, implementados con otras soluciones IoT, podrían crear un entorno tecnológico apropiado para darle soporte verdadero a la Smart City. Pero, ¿de qué promesas y ventajas hablamos?

IoT para crear una mejor conducción

Los coches autónomos son la gran esperanza del transporte (cuasi) individual. Estamos a punto de ver en el mercado los primeros vehículos completamente independientes, más inteligentes y más eficientes que ningún conductor. En ello, el IoT juega un papel fundamental. ¿Cuál exactamente? Por ejemplo, en primer lugar, el uso del Internet de las Cosas en un vehículo autónomo permite adecuar completamente la conducción: velocidad, rutas, previsiones… de forma automática y gracias a la información recibida a partir de otros dispositivos, vehículos y otros medios externos de información.

Esto se traduce en una optimización de flotas de transporte o una mayor fluidez en el tráfico. Por supuesto, esto también significa una reducción en el gasto energético y el impacto ambiental. La aplicación directa del IoT en el diseño de los coches puede permitir utilizar sistemas de control de emisión de gases que faciliten la organización para crear ciudades más limpias. También aportarían servicios que ayuden a la gestión de economías colaborativas en cuanto a la conducción, algo que está cogiendo fuerza en la sociedad. Por último, por supuesto, el IoT aplicado a los coches significa mejores experiencias de conducción, tanto por la obtención de información como por las posibilidades que ofrecen los vehículos inteligentes. Todavía estamos comenzando a visualizar algunas de las aplicaciones pero estamos seguros de que la década venidera verá una auténtica revolución en la conducción. Y en gran parte se deberá al Internet de las Cosas.

El Internet de las Cosas en el transporte público

Es imposible hablar de una Smart City sin hablar de un transporte público inteligente. Eso sería como hablar de un cuerpo sano con unas vías circulatorias colapsadas. Por eso mismo, el IoT se muestra como una de las mejores aplicaciones que el transporte público pueda aprovechar. Pero, ¿por qué? El próximo 22 de septiembre se celebrará, como cada año, el World Carfree Day, un día en el que se invita a la gente a usar menos el coche y más otros medios de locomoción, como el transporte público. La razón viene de un mundo cada vez más lleno vehículos, lo que puede ser un problema creciente. Es entonces cuando los medios de transporte públicos salen a relucir. Gracias al IoT, los medios de transporte han evolucionado hasta convertirse en algunos de los mejore sistemas para moverse por la ciudad.

Así, ahora podemos monitorizar en tiempo real la posición de los vehículos, ser alertados de imprevistos o predecir la llegada a nuestro destino con una precisión increíble. También podemos trazar rutas personalizadas y obtener información sensible; o comunicarnos mientras estamos desplazándonos a la vez que consultamos todo tipo de información. Algunos de estos usos están dado impresionantes resultados en ciudades tan cosmopolitas como Londres donde sus casi nueve millones de habitantes pueden beneficiarse de la información recogida y analizada en tiempo real gracias al IoT. Sus aplicaciones les permiten pagar más fácilmente, organizar mejor sus viajes y contaminar menos. En definitiva, gracias a la soluciones que ofrece el Internet de las Cosas, el transporte público es ahora mucho mejor, más eficiente, más limpio y cómodo; y por tanto, una mejor solución a la hora de pensar en dejar aparcado el coche.

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