Nuevas oportunidades y desafíos en las redes eléctricas inteligentes

Published by Telefónica IoT Team IoT General, Energy

Desde que en el siglo XIX apareciera la primera red eléctrica, el mundo ha experimentado el mayor de los cambios. Gracias a la energía disponible en todos sitios y en todo momento, podemos alcanzar objetivos que hace apenas doscientos años eran sencillamente imposibles. Pero el mundo no se ha quedado quieto. La energía va evolucionando. Las redes energéticas inteligentes ya auguran un futuro más brillante para la humanidad. Y el Internet de las Cosas dirige gran parte de este cambio.

Energía inteligente

Actualmente vivimos el auge de los medidores, las redes y los sistemas energéticos inteligentes. Ya en 1980 se incorporaron los primeros medidores inteligentes capaces de automatizar la monitorización de consumo energético de grandes clientes. Sólo era cuestión de tiempo que estos medidores aparecieran para solucionar los problemas de las redes comunes, aquellas que atañen a todos los usuarios. Las primeras redes que contaron con este tipo de mediciones ofrecieron grandes resultados. Gracias a ellas, los clientes pueden despreocuparse de los errores y estimaciones en su consumo, ahorrando dinero y esfuerzo a las compañías y usuarios.

Pero no sólo eso, también permite reducir la mano de obra o, incluso, el mantenimiento de muchos sistemas y redes energéticas. Además, los sistemas energéticos inteligentes permiten a los usuarios conocer con precisión sus necesidades. Esto se traduce en la posibilidad de escoger los horarios y tarifas más adecuados a sus perfiles. Llevado a una visión más general, la existencia de redes de energía inteligente va aún más allá ya que permite a las compañías y grandes entidades gestionar de manera más eficiente la producción y distribución energética. Esto ofrece oportunidades de contar con energía más barata, más limpia y más eficiente.

De Smart Meter a Smart Grid

Pero, ¿cómo ha ido cambiando la forma de entender la distribución energética? Los sistemas inteligentes han ido evolucionando poco a poco a medida que la tecnología iba permitiendo nuevos cambios. Así, desde hace unos años estamos viviendo la implementación de sistemas de medidores inteligentes en vivienda, algo que beneficia ampliamente al usuario y a los proveedores. Pero ¿es esto una red inteligente? En realidad, las redes inteligentes, o Smart Grids, van un paso por delante en el avance tecnológico. Así, mientras que los medidores inteligentes mantienen un control preciso del consumo y permiten el envío de información en los dos sentidos, las redes inteligentes permiten que las áreas de coordinación de protección, control, instrumentación, medida, calidad y administración de energía, entre muchas otras, sean concatenadas en un solo sistema de gestión. Esto tiene el objetivo de realizar un uso eficiente y racional de la energía bajo cualquier circunstancia, incluyendo también fuentes de energía renovables, sistemas de almacenamiento, etc.

Puesto que ahora los usuarios no solo consumen, sino que también pueden producir electricidad, el flujo de energía es ahora bidireccional. Las redes eléctricas inteligentes permiten gestionar este flujo bidireccional y ayudan a ahorrar energía, reducir costes e incrementar la usabilidad y transparencia. Así aumentan el nivel de fiabilidad y calidad en el suministro de energía eléctrica ya que permiten detectar y aislar el problema, contribuyendo a la recuperación de la electricidad. También facilita a los clientes instrumentos para optimizar su propio consumo, generando una gestión activa de la demanda. Por supuesto, todo esto contribuye a ahorrar recursos y a mantener la sostenibilidad ambiental. Uno de los grandes retos de las redes eléctricas es el almacenamiento. Las redes inteligentes facilitan su gestión, incrementando las posibilidades de acopio de energía. Pero el mayor logro conseguido por las redes inteligentes, algo que supera ampliamente a la simple implementación de medidores inteligentes, es la mejora en la eficacia de consumo. La red eléctrica inteligente es vital para la adecuada distribución de los flujos de energía, garantizando la flexibilidad en la gestión de los picos de demanda, con la consiguiente disminución de las necesidades de nuevas instalaciones de generación.

IoT, conductor de la evolución energética

Y, ¿qué papel juega el Internet de las Cosas en todo esto? No es sino gracias a la conectividad y la tecnología IoT que estas redes inteligentes son posibles. A medida que avanzan las ciudades inteligentes, y con ellas el IoT, las redes eléctricas inteligentes se aprovechan del abanico de posibilidades de conexión, del procesamiento de datos y de la capacidad de responder de forma inmediata. El IoT permite mantener una conexión constante con las redes y el centro de gestión. También ofrece tecnologías para poder gestionar grandes flujos de información y análisis de Big Data. Además, da soluciones bidireccionales para tomar medidas de control y paliación en caso de problemas. Muy importante es también el control que se le da al usuario, que puede emplear aplicaciones y soluciones que le permite controlar directamente su consumo energético, manteniendo una comunicación directa con el proveedor. De esta manera, el IoT se convierte, de manera natural, en el conductor que dirige la evolución tecnológica que definirá el futuro de la energía en nuestro mundo.

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