Smart Cities construidas con Big Data

Published by Telefónica IoT Team Smart Cities

¿Qué convierte a una ciudad eficiente en una verdadera Smart City? La diferencia es tan importante como sutil. Y la razón principal se apoya, como no, en el Internet de las Cosas. Cuando hablamos de una ciudad inteligente estamos describiendo un entorno urbano capaz de responder a las necesidades de sus habitantes de forma adecuada en tiempo y forma. Para ello, la ciudad ha de tener una forma de “sentir” las necesidades de estos. Los ojos y oídos de una Smart City son sensores; y el cerebro son los ciudadanos. ¿Y cómo son los nervios de este “organismo”? Sin duda alguna, la información de este sistema es el Big Data.

Big Data, el pulso de una Ciudad Inteligente

Conocemos como Big Data a esa cantidad masiva de datos demasiado grande para poder ser procesada por las aplicaciones informáticas tradicionales. Para poder trabajar con un flujo tan vasto de datos hacen falta técnicas y tecnologías dedicadas exclusivamente a su procesamiento. Esto permite obtener resultados del todo imposibles para rangos de información más pequeños en número. Por ejemplo, gracias al análisis de este Big Data podemos encontrar asociaciones de datos que no habíamos percibido optimizando estrategias se acción.

Otro resultado del análisis es el conocido como Data Mining, cuyo objetivo es encontrar comportamientos predictivos, es decir, información que nos permita prever la respuesta ante una situación, siendo más eficientes y productivos. Sobre el Big Data se construyen las bases de la nueva inteligencia artificial, capaz de trabajar con una cantidad abrumadora de datos para dar como resultado operaciones infinitamente más eficientes en muchos campos. Gracias al Big Data podemos obtener información que jamás hubiéramos imaginado. Y más importante aún, podemos utilizarla para crear lugares mejores donde vivir.

Seis claves para construir una ciudad mejor

Telefónica trabaja en la ferviente búsqueda de mejorar el entorno en el que vivimos. Las promesas que traen las Ciudades Inteligentes van en ese sentido. Para ello, se emplea este Big Data  con el fin de dotar a estas urbes con el poder de actuar según las necesidades que se tienen. Pero, ¿de dónde procede esta información? Seis son las claves que se pueden identificar en una ciudad para dotarla de “inteligencia”. Estas, según, definía Sergio García Gómez, global product manager for smart cities de Telefónica, para la revista Forbes son: el parking, el alumbrado urbano, el medio ambiente, la gestión de residuos, el transporte y el turismo.

Una ciudad con soluciones controladas por los datos procedentes de cientos o miles de sensores puede beneficiarse del análisis de este Big Data para crear patrones y protocolos de funcionamiento más eficientes. También permite recibir información procedente de los usuarios con el objetivo de mejorar los servicios. Pero volviendo a las seis claves, algunos ejemplos los podemos observar, por ejemplo, en el aparcamiento inteligente. Los servicios automáticos registran la afluencia de vehículos en una zona y momento determinados, algo que los usuarios pueden consultar para optimizar el tiempo conduciendo, liberando así las calles de tráfico. El alumbrado puede gestionarse de forma inteligente para reducir el consumo innecesario. La gestión de residuos es uno de los grandes retos de las ciudades modernas debido a su incremento exponencial.

Gestionar su recogida, su transporte y su tratamiento puede ser mucho más sencillo, ahorrando recursos y tiempo en todo el proceso. Esto también ayudará a cumplir con los planes de sostenibilidad de la ciudad. El transporte es otro de los grandes beneficiarios de las posibilidades que ofrece el Big Data ya que permite controlar con exactitud los tiempos y situación de cada uno de los elementos, creando planes de gestión más eficientes y aportando información de utilidad vital a los usuarios. Todo esto ayuda a la gestión medioambiental, haciéndola posible de una forma increíblemente más eficiente. Por último, y no menos importante, el turismo puede aprovecharse de los análisis del Big Data al enviar información en tiempo real de asistencia, situación de una atracción, información relevante sobre la misma o, incluso, coordinación sobre los medios de transporte. Por si todo esto fuera poco, la información puede ir en los dos sentidos, aportando estadísticas reales en el momento que servirán para una mejor administración de los recursos valiosos de la ciudad.

Construyendo las ciudades del futuro, en el presente

Ya son numerosas las ciudades que se han sumado a poner en valor la información que contienen. La aparición de Ciudades Inteligentes es algo que estamos viviendo ya. Ciudades como Las Palmas de Gran Canaria, Madrid o Barcelona, entre otras, son ejemplos de esto. En la primera, iniciativas como LPA Inteligencia Azul tratan de utilizar la información recogida tanto de forma automática como la procedente de sus habitantes para crear una respuesta a las necesidades generadas en su entorno. Telefónica emplea información recogida en la plataforma CARTO para poder gestionar iniciativas asociadas a la Smart City en Madrid, Barcelona o Málaga, por ejemplo. Pero no solo España está viendo este surgir, por supuesto. Alrededor del mundo cada vez son más los proyectos, individuales o colectivos, para crear una ciudad más inteligente. Ciudades que serían imposibles si no existiera la posibilidad de recoger y analizar la cantidad masiva de datos que supone el Big Data.

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